Hace una semana regresaba de Bogotá, de mi primer Festival Gabo de Periodismo (Fundación Gabo) y de la primera edición del Puma Fest de periodismo medioambiental (Mongabay Latam). Sigo procesando los intercambios, las conversaciones, las ideas de proyectos y la transmisión de metodologías que allí se compartieron, se pusieron a prueba y germinaron.
Y también los reencuentros, con café o copa de vino, que achican los miles de kilómetros y el océano que normalmente nos separan estando en Berlín. Las coincidencias con conocidos de conocidos y amigos de amigos, que convierten cada nueva charla en la continuación de una historia ya iniciada.
Periodismo narrativo, performático, de derechos humanos, de exilio, en una Latinoamérica —e Iberoamérica— donde los autoritarismos de extrema derecha ganan terreno en las urnas. Precisamente en Colombia, donde aterricé el 20 de julio, Día de la Independencia, cuando Gustavo Petro pronunciaba su último discurso público con motivo del cambio de gobierno. Y, en tiempos de crisis, más que nunca, buen periodismo de calidad. #aquiestamosaquicontamos
Maria Teresa Ronderos sostiene que la mejor manera de defender el periodismo es ejerciéndolo con rigor, independencia y calidad. «Si no se va, no se ve» es el mantra de Catalina Gómez Angel, Premio Gabo a la Excelencia.
Talleres de cuatro horas —no la clásica hora y media a la que estamos acostumbrados en muchos festivales europeos—. Un lujo haber sido invitada por la DW Akademie (Rodrigo Villarzú, Benedikt Borchers, etc) para impartir un taller sobre modelos sostenibles de periodismo en base a taz panterstiftung y taz junto a compañeros de Argentina (Ernesto Lamas), Uruguay (la diaria), Colombia, Bolivia (Michelle Nogales Cardozo). Y otro lujo conversar con ellos sobre los modelos que sostienen el periodismo independiente y construyen comunidades a largo plazo.
Fue también un lujo poder sortear el jet lag transatlántico —el derrame ocular provocado por la altura bogotana quedó inmortalizado en las fotos; ¡viva el no-Photoshop!— aclimatándome un par de días en la capital colombiana, entendiendo el lugar en el que estaba. Esa inmersión que a veces resulta imposible cuando una aterriza como un OVNI directamente en un festival internacional.
Y ya empezando a cocer ideas para lanzárselas, desde la Fundación taz Panter, a Jaime Abello Banfi y Daniel Marquínez Fernández de cara a 2027, cuando se celebrará el centenario del nacimiento de Gabo.
Porque, aunque en casa repito como un mantra a mis hijos que tienen prohibido convertirse en periodistas, estos días en Bogotá, vuelven a convencerme de que, como decía el anfitrión, el periodismo es el mejor oficio del mundo.
Mutante Sen Maldo Liliana RIVAS Gustavo Faleiros Marina Walker Guevara Revista Anfibia Jonatan Rodriguez, etc
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